Toda mi vida he escuchado que el orden de los factores no altera el resultado, ¿pero si lo aplicamos más allá de las matemáticas?, ¿y si lo insertamos en situaciones reales de la vida? Como el pasado por ejemplo, cuando vuelve para hacerse presente en tu futuro, en el ahora... cuando las etapas de la vida son lineales, y repentinamente el camino, te vuelve a unir con personas que fueron parte de tu vida. En algunas ocasiones uno tiene la certeza de que las personas que toman otros rumbos, otros caminos jamás volverán a ser parte de ella, o lo serán, pero de manera muy distinta, hay personas que se integran solas, y desaparecen solas, pero en cambio hay otros, en los que uno siempre anhela que haya un retorno, que ese camino se vuelva a unir, para que esa persona que se fue, se reintegre nuevamente a nuestra vida...
Que extraño es cuando las matemáticas aplicadas a la vida te dan un golpe, si un golpe porque repentinamente suceden cosas que jamás pensamos que pasarían, pero circunstancias, vueltas de la vida, traen el pasado a nuestro presente, enredando caminos, confundiendo nuestras mentes...
Y no digo que este mal, es más, la vida hizo que las cosas no pasaran en el orden que deberían haber sucedido, es por eso, que el pasado se hizo presente para que lo que tenía que ocurrir, ocurriese sin importar el orden en que de un principio debería haber sido las cosas. La vida estaba escrita así y hay cosas que tarde o temprano tienen que pasar, sin importar el orden o el desorden.
Es por esta razón que hoy, el orden de los factores no altera el resultado de mi vida, porque a pesar de que las cosas tenían que pasar en un orden y no fue así, el destino se encargo de traer el pasado y que las cosas sucedieran igual, en otro orden, en otras circunstancias, en otras etapas de la vida y en el momento más inesperado...
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