Escribir para mí, siempre ha sido una manera de canalizar mis emociones, poner mis ideas en orden y expresar mis sentimientos, interrogantes o reflecciones. Es una ventana que oxigena mi vida y me permite expresar y respirar tranquilamente. Es un desahogo y un viento de libertad, es mi paz y mi felicidad.
..:: Figuras y presagios ::..
Pinceladas de lo que podemos expresar, sensaciones perpetuadas en el arte de escribir
lunes, 22 de octubre de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
Somos
Todos venimos por una razón a la tierra. Según las diferentes creencias, racionalizamos el por qué de nuestra estadía en ella, ya sea por una misión, para evolucionar como espíritu, para cumplir un karma, porque Dios así lo quiso, etc. Pueden haber millones de razones, miles de pensamientos distintos, pero a todos nos une uno... Todos dejamos una huella...
Si me preguntan a mi, creo que todos somos parte de un todo, una gran energía, capaces de hacer cosas que ni siquiera nosotros mismos lo imaginamos, ya que no nos potenciamos y somos pocos, quienes tratamos de desarrollar habilidades o dones, tanto para el bien propio cómo de quienes nos rodean.
Somos seres de luz, tratando de evolucionar, de llegar a la perfección de nuestra alma, y la vida es la mejor escuela para aprender y equivocarse, algunos avanzan, otros retroceden, todo dependiendo del discernimiento y el libre albedrío que se nos entrega una vez llegados aquí.
A medida que vamos viviendo, creamos lazos, nos nutrimos y retroalimentamos de los demás. Lloramos, reímos, cantamos, jugamos y cada vivencia relevante, la guardamos en lo que llamamos memoria.
Cada vez que sacamos aprendizajes de nuestras vidas, que enseñamos lecciones o dejamos huellas positivas, nuestro espíritu evoluciona, siendo seres de luz cada vez más sabios y una vez que aprendemos todo, aunque creo que jamás dejamos de aprender, podemos ayudar a quienes se encuentran más desorientados...
Nuestra tarea es siempre dar lo mejor de sí mismos, sin importar si eso es valorado o no, dejando atrás los egos y el orgullo, sin tener miedo a ser heridos, porque cada herida nos hará más fuertes. Valoremos siempre las cosas simples, porque ahí está lo más bello de vivir, aquello que nos remece el alma y nos llena de ganas de seguir.
Mi humilde opinión.
Si me preguntan a mi, creo que todos somos parte de un todo, una gran energía, capaces de hacer cosas que ni siquiera nosotros mismos lo imaginamos, ya que no nos potenciamos y somos pocos, quienes tratamos de desarrollar habilidades o dones, tanto para el bien propio cómo de quienes nos rodean.
Somos seres de luz, tratando de evolucionar, de llegar a la perfección de nuestra alma, y la vida es la mejor escuela para aprender y equivocarse, algunos avanzan, otros retroceden, todo dependiendo del discernimiento y el libre albedrío que se nos entrega una vez llegados aquí.
A medida que vamos viviendo, creamos lazos, nos nutrimos y retroalimentamos de los demás. Lloramos, reímos, cantamos, jugamos y cada vivencia relevante, la guardamos en lo que llamamos memoria.
Cada vez que sacamos aprendizajes de nuestras vidas, que enseñamos lecciones o dejamos huellas positivas, nuestro espíritu evoluciona, siendo seres de luz cada vez más sabios y una vez que aprendemos todo, aunque creo que jamás dejamos de aprender, podemos ayudar a quienes se encuentran más desorientados...
Nuestra tarea es siempre dar lo mejor de sí mismos, sin importar si eso es valorado o no, dejando atrás los egos y el orgullo, sin tener miedo a ser heridos, porque cada herida nos hará más fuertes. Valoremos siempre las cosas simples, porque ahí está lo más bello de vivir, aquello que nos remece el alma y nos llena de ganas de seguir.
Mi humilde opinión.
miércoles, 28 de marzo de 2012
¿Cambios?
¿y si pudiéramos volver el tiempo atrás? cuantas cosas haríamos, cuantas cosas dejaríamos de lado, cuantos momentos re viviríamos una y otra vez... haríamos tantos cambios, que tengo la certeza de que el presente no sería el mismo...
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Una frase que cree el 27 de enero del 2011.
lunes, 19 de marzo de 2012
Preguntas
Todos sabemos que antes de actuar hay que pensar, pero ¿cuán bueno será pensar mucho?.
A veces siento que pensar demasiado es tortuoso, ya que siempre nos terminamos "enrollado" o dándole importancias a cosas muy simples, que no son ni cuestionables.
Creamos mundos en nuestras cabezas, llenos de temores y dudas, tanto así, que no sabemos cómo actuar por miedo a hacer algo mal, a equivocarnos, o a no reaccionar como el resto espera.
Quizás son las expectativas puestas en nosotros, las que nos hacen sentir cierta presión a hacer exactamente lo que esperan de uno, o quizás son inseguridades de ser uno mismo, por miedo a no ser aceptado, o no ser lo que creen o esperan que seamos.
Pero, ¿qué tan bueno será cuestionarse todo?. Quizás las cosas serían mucho más simples si actuáramos sin temores, sin pensar, pero responsablemente. Si nos dejáramos llevar por los momentos o las intuiciones tal vez todo sería más simple y menos agobiante, porque la vida es corta, y ni siquiera nosotros somos dueños de ella, es un regalo, que se nos puede ir cuando menos lo esperamos, o puede cambiar, limitándonos de vivir ciertas cosas.
Siempre nos quejamos de las cosas que no hacemos, una vez que las oportunidades se han ido, creo que es hora de dejar los miedos, no pensar tanto, dejarse llevar pero con responsabilidad, no agobiarse por cosas simples o por problemas que por tanto darles vuelta, los agrandamos en nuestras cabezas.
La vida es una sola, y es mejor aprender de los errores, que quedar con la incertidumbre por nunca haberse atrevido a hacer algo.
Arriesguémonos con sabiduría, y no nos quedemos atrapados en los miedos y en el circulo vicioso de las preguntas eternas.
A veces siento que pensar demasiado es tortuoso, ya que siempre nos terminamos "enrollado" o dándole importancias a cosas muy simples, que no son ni cuestionables.
Creamos mundos en nuestras cabezas, llenos de temores y dudas, tanto así, que no sabemos cómo actuar por miedo a hacer algo mal, a equivocarnos, o a no reaccionar como el resto espera.
Quizás son las expectativas puestas en nosotros, las que nos hacen sentir cierta presión a hacer exactamente lo que esperan de uno, o quizás son inseguridades de ser uno mismo, por miedo a no ser aceptado, o no ser lo que creen o esperan que seamos.
Pero, ¿qué tan bueno será cuestionarse todo?. Quizás las cosas serían mucho más simples si actuáramos sin temores, sin pensar, pero responsablemente. Si nos dejáramos llevar por los momentos o las intuiciones tal vez todo sería más simple y menos agobiante, porque la vida es corta, y ni siquiera nosotros somos dueños de ella, es un regalo, que se nos puede ir cuando menos lo esperamos, o puede cambiar, limitándonos de vivir ciertas cosas.
Siempre nos quejamos de las cosas que no hacemos, una vez que las oportunidades se han ido, creo que es hora de dejar los miedos, no pensar tanto, dejarse llevar pero con responsabilidad, no agobiarse por cosas simples o por problemas que por tanto darles vuelta, los agrandamos en nuestras cabezas.
La vida es una sola, y es mejor aprender de los errores, que quedar con la incertidumbre por nunca haberse atrevido a hacer algo.
Arriesguémonos con sabiduría, y no nos quedemos atrapados en los miedos y en el circulo vicioso de las preguntas eternas.
viernes, 19 de agosto de 2011
Creo...
Creo en quienes aún tienen conciencia, en quienes después de una mentira se arrepienten y dicen la verdad, creo en el peso de la conciencia, que quienes saben que están haciendo daño, hiriendo, en algún momento sienten que han hecho mal, creo en quienes valoran a quienes los valoran, porque mañana puede ser tarde, creo en aquellos que se han dado cuenta de sus errores con el tiempo, que han visto gente valiosa que los dejó en el camino y se han arrepentido... y por eso creo que el mañana ya es tarde, tengan conciencia, no hagan daño, valoren y den lo mejor de uno mismo, porque se cosecha lo que se siembra y es triste lamentarse cuando ya no hay vuelta atrás... Simplemente creo en la conciencia y en lo bueno del alma, ojala para nadie ya sea tarde.
martes, 25 de enero de 2011
La verdadera esencia
Todos crecemos siendo seres inocentes, formados por una cultura o sociedad que nos va modificando a través del tiempo. Solíamos sorprendernos hasta por los más mínimos objetos, colores, acciones, todo era un mundo por descubrir. No veíamos la maldad en la gente ni en nada que nos rodeara.
Con el tiempo fuimos conociendo lo que eran los miedos, el egoísmo, la pena, y muchos sentimientos más, que nos van contaminando.
¿En qué momento, cuál es el segundo exacto en que dejamos de ser esas personas con la capacidad de asombrarse por pequeñas cosas? ¿en qué momento dejamos de ser "puros", actuando con caparazones por miedo a ser heridos?...
¿cuándo aparece el miedo al fracaso, al sufrimiento, al no atreverse, al no decidirse?.
Algunos lo saben, y aún así se refugian tras esos escudos, sin darse cuenta que no hay nada mejor que aprender, sí aprender de los triunfos o de los fracasos, de las alegrías y las heridas, porque nadie nos asegura que siempre todo saldrá bien pero como dicen "El que no arriesga, no cruza el río", y debemos dejar de lado los temores para poder avanzar, sin importar cuantas veces nos caigamos, porque de esas caídas, sacaremos nuestros mejores aprendizajes, y seremos personas más aptas para vivir todo tipo de emociones.
¿Por qué debemos dejar que la sociedad nos contamine? si nacimos puros... No debemos matar ni ocultar nuestra esencia, ni por miedos, ni por aparentar, ni por nada, porque nada vale que dejemos de ser quienes realmente somos, por temores... eso sólo nos acobarda más, nos encierra en una burbuja y terminamos en un circulo vicioso en el cual ya no sabemos cómo salir, porque muchas veces olvidamos quienes realmente somos.
Ojalá nadie cambiara en este mundo, que la esencia permanezca siempre intacta, que no temamos tanto, que derribemos las barreras y nos saquemos los escudos, para así de nuevo poder sentir, y sentir con el corazón... sin temores y sin dañar al resto con el hermetismo que causa el encerrarse en burbujas para no ser heridos y ser más "respetados"... Volvamos a sentir con el corazón.
Con el tiempo fuimos conociendo lo que eran los miedos, el egoísmo, la pena, y muchos sentimientos más, que nos van contaminando.
¿En qué momento, cuál es el segundo exacto en que dejamos de ser esas personas con la capacidad de asombrarse por pequeñas cosas? ¿en qué momento dejamos de ser "puros", actuando con caparazones por miedo a ser heridos?...
¿cuándo aparece el miedo al fracaso, al sufrimiento, al no atreverse, al no decidirse?.
Algunos lo saben, y aún así se refugian tras esos escudos, sin darse cuenta que no hay nada mejor que aprender, sí aprender de los triunfos o de los fracasos, de las alegrías y las heridas, porque nadie nos asegura que siempre todo saldrá bien pero como dicen "El que no arriesga, no cruza el río", y debemos dejar de lado los temores para poder avanzar, sin importar cuantas veces nos caigamos, porque de esas caídas, sacaremos nuestros mejores aprendizajes, y seremos personas más aptas para vivir todo tipo de emociones.
¿Por qué debemos dejar que la sociedad nos contamine? si nacimos puros... No debemos matar ni ocultar nuestra esencia, ni por miedos, ni por aparentar, ni por nada, porque nada vale que dejemos de ser quienes realmente somos, por temores... eso sólo nos acobarda más, nos encierra en una burbuja y terminamos en un circulo vicioso en el cual ya no sabemos cómo salir, porque muchas veces olvidamos quienes realmente somos.
Ojalá nadie cambiara en este mundo, que la esencia permanezca siempre intacta, que no temamos tanto, que derribemos las barreras y nos saquemos los escudos, para así de nuevo poder sentir, y sentir con el corazón... sin temores y sin dañar al resto con el hermetismo que causa el encerrarse en burbujas para no ser heridos y ser más "respetados"... Volvamos a sentir con el corazón.
miércoles, 18 de agosto de 2010
Famoso siglo XXI
¿Será que cuestionarse todo, es inevitable en los seres humanos? ¿O seré yo, la que me cuestiono todo, los podría, los debería, los por qué?
Es que cómo no cuestionarse todo, en un mundo que avanza tan rápido, en un mundo donde las personas cambian de un segundo a otro, o tal vez lo que muestran son máscaras y lo que cambia de un segundo a otro es proyecto de su propia imagen.
Hoy es todo superficialidad, los sentimientos han quedado de lado, y si uno los siente es “cuatico” o “fome”, todos viven del momento, de las fiestas y la diversión, han olvidado los lazos y el cariño, porque si les pregunto, ¿Quiénes son realmente tus amigos, quienes son las personas que realmente amas, las personas sin las cuales no podrías vivir?, muchas de esas personas responderían tras un silencio casi interminable, o quizás terminarán nombrando a un par de personas más la familia, o tal vez ni siquiera eso.
¿En qué momento el egoísmo se hizo protagonista de muchas vidas? Porque ahora la mayoría de las personas sólo piensan en ellas, no miden el daño que les pueden hacer a otras personas o cuanto pueden herir sus sentimientos y quizás ni siquiera lo hacen a propósito, se ha vuelto parte de su esencia.
Es que cómo no cuestionarse todo, en un mundo que avanza tan rápido, en un mundo donde las personas cambian de un segundo a otro, o tal vez lo que muestran son máscaras y lo que cambia de un segundo a otro es proyecto de su propia imagen.
Hoy es todo superficialidad, los sentimientos han quedado de lado, y si uno los siente es “cuatico” o “fome”, todos viven del momento, de las fiestas y la diversión, han olvidado los lazos y el cariño, porque si les pregunto, ¿Quiénes son realmente tus amigos, quienes son las personas que realmente amas, las personas sin las cuales no podrías vivir?, muchas de esas personas responderían tras un silencio casi interminable, o quizás terminarán nombrando a un par de personas más la familia, o tal vez ni siquiera eso.
¿En qué momento el egoísmo se hizo protagonista de muchas vidas? Porque ahora la mayoría de las personas sólo piensan en ellas, no miden el daño que les pueden hacer a otras personas o cuanto pueden herir sus sentimientos y quizás ni siquiera lo hacen a propósito, se ha vuelto parte de su esencia.
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2010,
Camila Olavarría,
Jueves 12 de agosto
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